DESAFÍOS PARA VIVIR
Desafío es una expresión que se viene aplicando cada vez más en el devenir de estos tiempos de postmodernidad, y que tiene implicancias en el sentido de luchas, combates, competencias, y que justicieramente no hay vencedores ni vencidos, lo cierto es que para todos nos resulta buscar nuevos impulsos para determinadas aptitudes para vivir.
El desafío es una preocupación constante, y es muy difícil desarraigarlo, y es una necesidad en el buen entendimiento de su aplicación favorable, lo cual tiene implicancias de superación, exigiéndose más en determinadas aplicaciones, intelectuales, espirituales, pero también pueden ser físicas para la salud y el cuerpo.
Es pues necesario tener sus propios desafíos, que luchando permita alcanzar metas, produciendo réditos para vivir, sustentando con realismo lo pertinente, pero con temor y esfuerzo superando las dificultades, cuyos ejemplos se dan en los deportes, cuyo objetivo es ganar.
El desafío trasunta de lo personal a lo social, con dimensiones reflexivas, buscando el combate con la realidad social, desde la educación, la salud, la justicia, la economía, la política, lo cual requiere de aportes constantes de reflexión intelectual, filosófica, pero sobretodo de profundidad espiritual.
Percibimos que el conflicto es inevitable, y tiene que ser enfrentado para poder ser superado, tomando parte todos desde nuestra posición, en favor de la población que somos todos, respetando la dignidad humana, para que se cumpla en la práctica, dejando de ser términos líricos expresados en la Constitución.
Tenemos que asumir la historia como la esfera de la acción, lo cual implica tener confianza, donde la solidaridad sea parte del propio desafío social, como valor fundamental en el dinamismo de la formación de la vida humana, tomando la contribución de las ciencias sociales.
El desafío social nos lleva a una cuidadosa formulación de la doctrina social, para una profunda reflexión acerca del hombre, y la satisfacción de sus necesidades, mediante la fe, patrimonio de vida espiritual de la Iglesia y la esperanza solidaria que desciende a lo terrenal, practicado por la sociedad, pero que es un desafío fundamental del Estado.
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