MAYO MES DE ANIVERSARIO
DEL MOVIMIENTO NACIONAL DE ORACIÓN
VIVIENDO BAJO PRINCIPIOS
Mientras experimentamos una sacudida espantosa por nuevas corrientes de pensamiento y conducta, conviene aferrarse a los antiguos fundamentos morales y espirituales de la vida, cuyos temas atrayentes se basan en principios, para influir de muchas maneras y aspectos, en el hogar, la familia, el centro laboral, la sociedad, y de mayor implicancia todavía en la Iglesia.
El punto de partida general, pues sigue siendo el mismo, el hecho ineludible de reconocer nuestra necesidad de cambios permanentes en nuestros hábitos, con la sabiduría espiritual que transforma el corazón, centro orgánico de nuestros impulsos humanos, para ayudarnos a poner en orden nuestras necesidades, con resultados efectivos.
El tema es claro en nuestras actitudes, buscando la eficiencia, para asimilar y poner en práctica por nuestra propia cuenta, aplicándolas libremente a todos los ámbitos de nuestro vivir, adaptándolas a nuestra propia forma de ser y personalidad, lo que amerita una profunda reflexión sobre nuestros actos para proceder a cambiar.
La verdadera efectividad pasa por la autorrenovación equilibrada, para tener una nueva visión personal, hacia la cooperación creativa, a través del desarrollo de ciertos conceptos, comprendiendo que todo lo que hagamos deberá estar de acuerdo con lo que realmente somos, optando por vivir bajo principios.
Primero lo primero es la aplicación lógica a los principios y valores, está lógica tiene múltiples aplicaciones en la vida diaria y en muy variados niveles, siendo primordial lo que corresponde a lo espiritual, no solo de pan vivirá el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios, que trae sosiego para el alma, con pensamientos, que permiten lograr la realización de las cosas.
Los principios fundamentales de la vida, no están únicamente basados en las cosas materiales del vivir cotidiano, como el comer, dormir, trabajar; siendo de mayor valor las expresiones del alma, como el trato interpersonal, la confianza propia, la alegría, la fidelidad, el amor al prójimo, como practicantes del amor a Dios.
Cuando uno sabe lo que quiere, pero no sabe cómo conseguirlo, tiene un problema cuya solución requiere de un estilo de vida, en el cual se manifiestan frutos espirituales que ayudan en nuestra cuenta, porque Dios no mira lo que mira el hombre, Dios mira el corazón, es decir que lo sobrenatural de Dios, se expresa en los beneficios personales que recibe la humanidad. Confía en Dios de todo corazón y no te apoyes en tu propia prudencia.
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