LA JUSTICIA DIVINA
El monte de la confrontación es el Monte Calvario; el consuelo ha sido edificado con la madera de la cruz; el templo celestial donde se alivian las penas está en Jesucristo, que derramó su sangre, expresada en la escena del Calvario, como relatan los Evangelios sobre la historia sagrada.
Es paradójico que el alma encuentra tanto consuelo, en aquel preciso lugar de tanto sufrimiento, donde triunfó el dolor, donde la agonía alcanzó su punto culminante, siendo capaz de aliviar el dolor de la humanidad, acallando los gemidos más profundos del dolor del alma.
“Justificados pues por la Fe, tenemos paz con Dios por medio de N. S. Jesucristo” lo expresa el Sagrado Libro, en consecuencia se trata de la Justicia Divina, lo cual es el atributo de Dios, que se mide en conformidad a su voluntad y sus mandatos por pura Gracia.
Justicia atributo de Dios, como consecuencia de la caída del hombre en un mundo corrompido, porque el hombre es limitado para justificarse a sí mismo; pero la Justificación es por la Fe, por medio de la Justicia imputada al hombre es declarado justo por Cristo, lo cual constituye un milagro.
La justicia es una virtud para mantener lo que es recto, de manera consecuente e imparcial, para dar a cada uno lo que le corresponde, aplicando la razón y el derecho, por consiguiente el hombre imperfecto por naturaleza, está lejos de llegar a conseguir su verdadera justicia.
Dios ama a los justos y se interesa por ellos, a la persona que persevera en la justicia se le asegura bendición teniendo paz espiritual, en el proceder con sabiduría, contribuyendo al bienestar y felicidad de su entorno, que requiere someterse de corazón al deleite de las Escrituras.
La temporada de Semana Santa es propicio para recordar la Justicia Divina, por todos los acontecimientos de la Cruz, y que nuestros corazones se llenan de amor y gratitud, para apresuramos a la mañana de resurrección, con sus jubilosos aleluya de victoria, recibiendo el amor infinito de Dios, para superar nuestras faltas.
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