UTOPÍA EN LOS ENREDOS DEL PODER POLÍTICO
Como quiera que estamos ya en un año electoral, para elegir autoridades locales y regionales, es necesario hacer comentario serio y meditado de tantos imponderables candidatos, los cuales llenos de ansiedad, desean alcanzar el poder, que por supuesto con distintas características, basado en las necesidades propias de cada individuo.
Visto de esta manera asistimos como expectantes de los enredos del Poder, ya que cada cual ya sea grupal o particular, se llena de entusiasmo, vale decir con ideales positivos, de servir para un bien común, como es en su esencia la política, sin embargo utilizando la razón, sabemos que se quedará como un ideal.
Los ideales irrealizables en el sentido literal se conocen como Utopía, una definición establecida en distintos idiomas, como una palabra vulgar, que alcanzó su mayor popularidad y difusión, como un homenaje a la personalidad humana de su autor Tomas Moro en el Siglo XVI, inspirado en la obra del filósofo griego Platón en su libro “La República”.
Utopía para Moro está basado en su generoso sentido de la justicia, en ilusiones de la erudición humanística, por el triunfo de la razón, en todas las cosas grandes y pequeñas de la vida, para la prosperidad económica, que son los ensueños políticos de forjadores de lo imposible.
El análisis de lo utópico pasa por lo político, económico, social, cultural y psicológico, con los niveles de desarrollo del mundo globalizado de nuestra época, desterrando la pobreza, con oportunidades de trabajo para la juventud, principalmente en los servicios de una educación adecuada, y la prevención de la salud.
La igualdad en una sociedad sin clases sociales, es la gran utopía de la imaginación política, y si fuera posible el sustento es la libertad, basado en el respeto y la tolerancia entre las personas, que permita una sociedad más humana, sin marginación, sin racismo, un mundo de seres iguales, ya no solo en derechos, sino con obligaciones.
Esto pasa por la imperiosa actitud de poder, la riqueza al alcance de todos, dentro de conceptos de gran valor, libertad y democracia, una sociedad sustentada en la ética, como base del comportamiento humano, para componer un Estado ideal, por lo cual es trascendente primero que sirvamos a Dios.
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