CONSTRUYENDO UN FUTURO MEJOR
Acabamos de pasar la fiesta espiritual más importante de la historia humana, la encarnación de Dios al hombre en la persona de N.S.J.C., por quien tenemos la restauración de nuestra comunión con Dios, para vivir en paz con nosotros mismos y con los demás.
Es una experiencia extraordinaria personal, para una vida mejor en actitud de gratitud, al haber encontrado la verdadera Paz, que no es política ni social, produciendo un sentimiento de felicidad permanente, que ningún terapeuta puede decifrar porque es lo íntimo del hombre en lo personal.
El tiempo sigue en marcha, y la humanidad se suceden de generación en generación, millones murieron este año, y millones nuevos seres nacieron también, que nos lleva a contemplar el proceso histórico, de los niños, adolescentes, jóvenes, mayores, adultos, y ancianos, participando del final de un año y otro que comienza.
Termina la primera década del Siglo XXI, signada preeminentemente por la tecnología, de sorprendentes aparatos veloces y de gran capacidad, lo cual continuará registrando actividades, facilitando en muchos aspectos la comodidad de vivir, útiles para tomar decisiones, produciendo cambios muy rápidos, pero también con implicancias de aflicción y tormento.
Cada año establecido por el calendario es una nueva oportunidad, y de hecho que todos tenemos planes, el tema pasa por lograr lo que nos proponemos, sin embargo hay mucha frustración, por no haber logrado alcanzar, es el conflicto permanente en el mundo interior de los seres humanos, que pasa por reconocer que todos necesitamos ayuda espiritual de Dios a través de la Biblia.
Un tema de implicancias mayores para la vida física del hombre en este mundo es el calentamiento global de la tierra, acaba de realizarse en Dinamarca la Cumbre Ecológica, con gran frustración las conclusiones afectan al mundo, porque predomina el materialismo, cuando en verdad es un problema espiritual sin límites.
Construyendo un mundo mejor, debe ser una actitud personal, de conciencia íntima, nadie puede hacer por ti, lo que te corresponde hacer a ti, así de simple es el consejo de la sabiduría divina, la vida es un regalo de Dios, y cada día la podemos disfrutar con plenitud de gozo, más allá de las circunstancias adversas que podamos pasar, si tenemos una vida espiritual, que es abundante.
El año que termina tiene como último dígito el nueve, y no está demás terminar esta importante nota de actitud personal, recordando que son 9 los frutos del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio, contra los cuales no hay ley.
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